Una Introducción a la comunicación de los Medios
Reflexiones para el ser que piensa.
El propósito de estas palabras, es invitar a la reflexión de la naturaleza de las relaciones humanas en dependencia a los medios de comunicación, como una manera de desentrañar las verdaderas intenciones, muchas veces ocultadas, que mueven a los individuos y grupos sociales a actuar de determinada forma y por lo tanto, a entender la esencia de la oposición entre las actitudes que se exhiben verbalmente y la conducta que se observa en la realidad..
En toda comunicación a modo de estructura básica o compleja de relación entre personas, se pone de manifiesto una singular relación y aunque sea tan común porque es propia de cada una de las relaciones, y en cada una se presenta con distintos matices o formas, está presente permanentemente, en pequeños actos y en casos complejos, lo cierto es que muy a menudo, me surge una pregunta recurrentemente, ¿Por qué obedecemos?
En esta relación de mando y obediencia que se produce entre los hombres se pone de manifiesto el concepto de “Poder”, palabra que engrandece a algunos hombres y vuelve miserable a la mayoría.
“No puedo enseñar nada a nadie,
Sólo les puedo hacer pensar”
SOCRATES
¿Por qué obedecemos?
Poder es una capacidad de hacer, o de que otros hagan, de modo que si a capacidad se refiere, es “algo” que todos poseemos, pero también podemos distinguir que no todos tendremos la misma capacidad, si fuese el caso nadie respondería a nadie en cualquier tipo de relación porque estaríamos en paridad de condiciones, ahora bien, ¿cómo es posible que en una misma relación los roles de mando y obediencia se intercambien una y otra vez el mando y la obediencia?; incluso en relaciones de jerarquías bien definidas. Surge aquí otro concepto que complejiza aún más el análisis de cualquier relación, “Autoridad”, no siempre el sujeto de poder se presenta con autoridad y poder en la misma situación, es así que algunas secretarias por ejemplo,(y esto es muy claro en las instituciones educativas), tienen más autoridad que su jefe de modo que sería conveniente analizar estos dos conceptos en forma conjunta.
El poder no es bueno ni malo, es en todo caso una necesidad para toda relación por lo que depende del uso que se haga de él, su intención subyacente es la que determinará la categoría.
¿Qué es bueno? Todo lo que aumenta en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.
¿Qué es malo? Todo aquello en lo que se origina la debilidad.
¿Qué es la felicidad? El sentimiento de que el poder crece, de que se vence una resistencia.
No sosiego, sino más poder; no paz por encima de todo, sino guerra; no virtud, sino habilidad (virtud al estilo del Renacimiento, virtú, virtud sin moralina).
Los débiles y fracasados deben perecer: Primera tesis de nuestro amor a los hombres. Y además hay que ayudarles a ello ( Nietzsche, Friedrich, 1999, p. 21).
La aceptación de poder es la dominación y de esta surge la posibilidad de su utilización y manipulación. La reflexión que pretendo inducir con esta introducción es acerca de la capacidad en su forma de Poder que los medios de comunicación como forma de relación con el público establece, tan obvia que muchas veces no es tan evidente. Por su naturaleza esta relación se presenta para el público, que se transforma inmediatamente en masa, no por su presentación como ya expresamos, sino por su forma de percepción, a continuación transcribo unos párrafos de el libro “LA MASA Y EL PÚBLICO” una investigación metodológica y Sociológica de ROBERT E. PARK.-
“En la opinión pública tenemos también, finalmente, un fenómeno socio-psicológico que resulta del comportamiento crítico de varios individuos o grupos enfrentados. Hay que añadir, de todos modos, que lo que ordinariamente llamamos público es un tipo de grupo que, en gran medida, se mantiene en el mismo nivel de desarrollo de la conciencia que la masa. Por consiguiente, la llamada opinión pública generalmente no es más que un impulso colectivo carente de ilustración que puede manipularse con eslóganes. El periodismo moderno, del que se supone que instruye y dirige la opinión pública al informar y discutir sobre los acontecimientos, tiende a convertirse sencillamente en un mecanismo para el dominio de la atención social. La «opinión» que surge de esta manera adopta una figura lógicamente similar al juicio derivado de la percepción irreflexiva: la opinión se forma directamente al percibir la idea. Es característico de la masa que se mueve siempre en la etapa perceptiva del desarrollo de la conciencia. En cambio, lo característico del público es que su conducta, que se expresa en la opinión pública, sea el resultado de una discusión en la que los individuos adoptan posiciones opuestas…”
De ninguna manera pretendemos minimizar o descalificar la calidad interpretativa de nuestro amigo lector y mucho menos su capacidad de crítica, recuerde que esto es solo una invitación a reflexionar sobre el poder de comunicar de los medios de comunicación que muchas veces solo nos presentan una reflexión carente muchas veces de investigación y estudio.
En un mundo donde la globalización está dando paso a otras formas de dominación, donde hay información, desinformación, contra información y contra desinformación, debemos prestar atención a las formas en que se nos manipula desde los medios masivos de comunicación.
Juan C. Pozo (Profesor de Sociología – Docente )







